lunes, 14 de abril de 2014

Las tribulaciones de la mayor democracia del mundo...

Elecciones sin miedo en India

Un distrito organiza un gran despliegue de seguridad para proteger a los votantes de los ataques de una tigresa

 Bijnor 10 ABR 2014 - El País, Madrid, España
Una mujer vota en las elecciones indias este jueves. / MUKESH GUPTA (REUTERS)
Enormes trampas que parecen ratoneras, pero que tienen un cerdo de carnada. Un grupo de tiradores de dardos tranquilizadores. Decenas de funcionarios empleados en áreas forestales en alerta. Este es parte del operativo que se ha preparado en Bijnor, un distrito del norteño Estado de Uttar Pradesh (India), para proteger a los votantes de la reina del misterio, una tigresa que en diciembre desató la alarma entre la población. Desde entonces ha matado a siete personas, de las que se ha comido a dos casi enteras.
Bijnor, con 3,6 millones de habitantes, es uno de los distritos que eligieron este jueves a sus representantes en la tercera de las nueve fases de las elecciones a la Cámara baja. Unos comicios con 814 millones de electores, que duran desde el pasado lunes hasta el 12 de mayo y en los que el opositor Partido Bharatiya Janata (BJP) parte como claro favorito con Narendra Modi a la cabeza.
“Tengo miedo hasta de ir a trabajar a nuestro campo. Mi padre estaba trabajando allí cuando la tigresa lo atacó”, dice todavía consternado Krishna Kumar, de 16 años, el hijo de la penúltima víctima, que murió a finales de enero. Sus vecinos fueron a votar, pero todavía con temor. Pero no todos los vecinos de este distrito tienen el mismo miedo en vista de que los electores acudieron en masa a votar en el primer día grande de las maratonianas elecciones indias. El jueves se votaron 92 de los 543 escaños.
“Tengo más miedo de los políticos que de la tigresa: esos sí que pueden afectar a mi vida”, dice medio en broma medio en serio Abdul Salaam, un trabajador de la construcción. Como la gran mayoría de los musulmanes (el 13% en este país mayoritariamente hindú), Salaam dice que no votará por el favorito Modi. El candidato del partido nacionalista hindú BJP es muy polémico. A pesar de que durante sus mandatos al frente del Gobierno del Estado de Gujarat, la economía ha crecido aceleradamente, persisten los recelos por su inacción durante los graves enfrentamientos interreligiosos ocurridos allí en 2002 que acabaron con cientos de musulmanes muertos.
Las batallas comunales recientes más graves ocurrieron en Uttar Pradesh en septiembre pasado. Murieron más de 60 personas y otras 50.000 resultaron desplazadas, la mayoría musulmanes. Uttar Pradesh, que es el Estado más poblado de India y tiene 80 escaños, será definitivo en la lucha del BJP de Modi para derrotar al gobernante Partido del Congreso de Rahul Gandhi. Aunque el cachorro de la dinastía Gandhi no ha sido proclamado oficialmente cabeza de lista, se da por hecho que sería el primer ministro de ganar las elecciones su partido.
Pushpender Singh, un estudiante de economía de 22 años, vota por primera vez en estas elecciones, como 100 millones de indios que cumplieron la mayoría de edad en los últimos cinco años. Explica que lo que los jóvenes buscan es tener empleo, que mejoren las carreteras y que disminuya la pobreza. Uttar Pradesh es uno de los Estados más pobres de India y aquí ha calado la promesa de desarrollo económico de Modi, que ha atraído mucha industria e inversión extranjera a Gujarat. El Partido del Congreso ha prometido pensiones para los ancianos y los discapacitados, sanidad universal y vivienda para todas las familias por debajo del umbral de la pobreza.
Las elecciones se celebran en nueve fases por motivos de logística y seguridad. En los colegios se pueden ver fuertes dispositivos de policías y militares. En la madrugada de ayer ocurrió el primer incidente durante los comicios: dos soldados murieron por la explosión de una mina en Bihar, un Estado con fuerte presencia de la guerrilla maoísta.
Pero en Uttar Pradesh hasta ahora todo marcha con normalidad. Los indios acuden a votar orgullosos de tener la democracia más grande del mundo. Poorva Singh, de 20 años, revela que en su primera vez votó por el partido que le pareció que ayudaría a mejorar la situación de la mujer, un tema muy sensible en India desde diciembre de 2012, cuando una universitaria murió tras ser violada por un grupo de hombres en un autobús en Nueva Delhi.
La tigresa, denominada la reina del misterio por su facilidad para matar y escapar, no le infunde ningún miedo. “Es algo que pasa porque las personas hemos quitado el territorio a los animales. Pero son accidentes aislados. Tenemos otras preocupaciones más graves”, recalca.

Una introducción al subcontinente indio

India crece por la noche

Un caso de éxito privado y fracaso público, la vecindad con China le da importancia geopolítica

 11 ABR 2014 - El País, Madrid, España
1.240 millones de habitantes, seis veces y media la extensión de España, encajonados entre la cordillera más alta del mundo, el Himalaya, y el oceáno Índico; demasiado diverso para hablar con una sola voz, muy regionalizado, muy joven: el 50% de la población tiene menos de 26 años. India, la primera democracia del mundo. Sus 815 millones de electores, la suma de la población de Europa y Estados Unidos, comenzaron a votar el pasado lunes y lo seguirán haciendo hasta el 12 de mayo. Churchill, protagonista del imperio británico que colonizó la India, decía que este país es solo un término geográfico.
Puntal del mundo emergente, India mezcla la modernidad, el software más avanzado de los campus tecnológicos de Bangalore, donde las grandes multinacionales externalizan sus servicios, con un sistema social jerarquizado de castas y la miseria más aguda. Los votantes se sienten frustrados por el Gobierno central de Nueva Delhi, que no resuelve el acceso a una buena educación y sanidad para todos, y es lento en sacar a flote al sector más oprimido de la población, aunque 140 millones de pobres extremos han abandonado esa categoría en la última década. En India la venalidad es rampante: el negocio de los políticos es la corrupción.
El voto se compra regularmente, a menudo simplemente con el reparto gratuito de alcohol el día de la votación. Hace solo un lustro, India era un país de moda que crecía al 9%, sinónimo de modernidad y vitalidad. La economía ha reducido su crecimiento a un 5%. La burocracia y el intervencionismo agostan a la iniciativa privada. Las violaciones de mujeres ofrecen una imagen penosa del país. El Tribunal Supremo ha restaurado una ley colonial para criminalizar la homosexualidad.
Se extiende la idea de una India interrumpida, un gigante que tropieza. Y un hartazgo de la dinastía política gobernante de los Nehru / Ghandi, el partido del Congreso, laico, que según las encuestas perderá el poder. Previsiblemente en beneficio del BJP, el partido nacionalista hindú y de su polémico líder Narendra Modi. Pesa sobre él la acusación, nunca probada judicialmente, de haber atizado el odio étnico de los hindúes hacia los musulmanes (un 13% de la población) en pogromos que provocaron la muerte de cientos de musulmanes en 2002. Promete empleo para la enorme bolsa de jóvenes que cada año se agolpan a las puertas del mercado laboral.
India no es un jugador mundial, posee armas nucleares, y mantiene su viejo no alineamiento, equilibrando sus relaciones con Estados Unidos y Rusia. Su vecindad con China le concede una enorme importancia geopolítica de contrapeso en el orden internacional, mientras que sus fronteras con Pakistán, también una nación atómica, son fuente de fricción. Pakistán es solo un enemigo, China es el adversario, dicen en India. A diferencia de China, un país con un Estado fuerte y una sociedad débil, India es un caso de éxito privado y fracaso público. Se dice que India crece por la noche… cuando el Gobierno duerme, la Italia de Asia.
fgbasterra@gmail.com