miércoles, 25 de septiembre de 2013

En ocasión del Quinto Centenario del descubrimiento del Océano Pacífico

El sueño del paso a la India

En una carta fechada el 20 de enero de 1513 Vasco Núñez de Balboa da cuenta al rey de España de grandes secretos: el principal es el oro

 24 SEP 2013 - El País, Madrid, España
'Toma de posesión de la Mar del Sur' de Vicente Urrabieta. Museo Naval. Exposición La exploración del Pacífico. 500 años de historia' que exhibirá Casa de América en Madrid, del 2 de octubre al 2 de febrero de 2014.
En una carta fechada el 20 de enero de 1513 Vasco Núñez de Balboa da cuenta al rey de España de “las cosas y los grandes secretos que en esta tierra hay, de que Dios os ha hecho dueño, y a mí me las ha dejado descubrir primero que a otro ninguno”. Al señor, entonces, de toda aquella tierra le confía Balboa los secretos que él ha sabido desentrañar “con buena industria y muchos trabajos”. Los secretos son dos: uno, que por fin, en el oeste del Darién, ha encontrado una tierra donde hay oro en abundancia, de la cual ha hecho ya la separación del quinto real; dos, que los caciques le han contado que más allá de sus provincias, a solo tres jornadas de marcha hacia el sur, hay otro mar en cuyas costas e islas el oro es más abundante aún. Allá, “en la otra mar”, los ríos fluyen cargados de grandes pepitas de oro, en los cauces de los arroyos secos el oro se coge sin siquiera cavar, abierto como está a quien quiera tomarlo; el oro, por otra parte, es tanto que se lo guarda en tarimas hechas de ramas, porque guardarlo en cestas sería imposible, y los nativos lo tienen en tan poco que los cambian con los extranjeros por algodón. Para llegar hasta allí, y apoderarse de esas riquezas fabulosas todo lo que Balboa necesita es un refuerzo de quinientos hombres de la isla Española, cuyo envío ruega al rey.
La carta va y viene sin mayor orden entre protestas de fidelidad, descripciones de sus padecimientos al marchar entre las ciénagas y los ríos caudalosos, la seguridad de que lo que le han contado es cierto, la exaltación de su conducta justa en el reparto de los bienes habidos y de su habilidad para sonsacar a los indígenas; como en una película porno, cuyo escaso argumento es desarticulado cada dos por tres por “la cosa en sí”, el discurso cada tanto se deshilacha como tal y retorna obsesivamente a la palabra “oro”, el oro del que están hechas las vasijas del otro mar, las piezas de oro que los caciques del otro mar guardan en sus casas en abundancia tal “que nos hacen estar a todos fuera de sentido”. Solo tiene una disposición más o menos estratégica en la carta la rogativa final, de que los hombres que se le envíen no sean bachilleres en Leyes “porque ningún bachiller pasa acá que no sean diablo y tienen vida de diablos, y no solamente ellos son malos más aún hacen y tienen forma por donde haya mil pleitos y maldades”.
Razón tenía el mínimo hidalgo Vasco Núñez para pedir esto último: él mismo había puesto preso y enviado a la fuerza de regreso a España a un bachiller designado por el Rey, y perdería unos años después la cabeza ejecutado por otro. Entre medio, y sin esperar la ayuda pedida, se lanzó a la conquista de aquellas otras costas del aquel otro mar rebosante de oro, y ganó para sí el título de haber sido el primero en divisar el Pacífico. Stefan Zweig ha relatado en una deliciosa miniatura la historia de aquella aventura, de aquella fuga hacia adelante, hacia la riqueza, que debía redimir a Balboa de las acusaciones de rebelión que pesaban sobre él. Debía redimirlo, pero no lo redimió: a la postre el descubrimiento ni lo hizo rico ni le salvó la vida; irónicamente, esa misma carta del 20 de enero, llegada al Rey casi un año más tarde, después del descubrimiento del Pacífico, dio origen a la expedición de Pedrarias que había de prender y decapitar a Balboa. El oro, el quinto real que acompañaba a la carta, se perdió en algún lado, igual que un indígena que Balboa enviaba con el oro para que explicara, lenguaraz mediante, cuánto más había en los territorios recién conquistados.
Si los motivos y la aventura de Vasco Núñez han sido magistralmente tratados por Zweig, reescribiendo las crónicas de Pedro Mártir y de López de Gómara, algunas otras partes de la historia aún dejan espacio para algunas preguntas. ¿Por qué llamó Balboa “Mar del Sur” al que había descubierto? La razón más obvia —porque cruzó el istmo que hoy llamamos de Panamá de norte a sur para llegar al Pacífico— podría no ser la única. Hay que recordar que a su muerte Colón todavía creía haber descubierto el camino a la China por el oeste. Por muchos años América siguió siendo, salvo para unos pocos estudiosos, un continente fantasma, una estribación del Asia o una barrera un tanto incómoda para llegar a las Islas de las Especies. En su primer viaje, acompañando a Alonso de Ojeda, Vespucio navega miles de kilómetros al sur, hasta la Patagonia, buscando el mítico Cabo de Cotigara que Ptolomeo describiera a partir de los relatos de Marco Polo; o sea, el punto que al sur de la China daba paso al estrecho que llevaba a la India. Solo más tarde logra calcular, sin instrumentos pero con asombrosa exactitud, el diámetro del Ecuador terrestre con menos de 80 kilómetros de error; era el mismo cálculo que habían hecho los griegos dos mil años antes, y el que manejaban los geógrafos de los Reyes Católicos que tanto desconfiaron, con razón, de que Colón pudiera llegar a las Indias en uno o dos meses de navegación. Un cálculo así destruía la idea de que América era el Cipango o el Catay de Marco Polo, forzando a pensar en un nuevo continente.
Modelo de carabela Pinta de 1989.
Sin embargo, lo que España quería era hacer por el Oeste lo que los portugueses habían logrado por el Este, obtener un paso marítimo a las Indias, y este deseo era lo bastante imperioso como para dominar la realidad: las tierras descubiertas tenían que ser el Asia o estar cerca de ella, o, más precisamente, ser la India, o estar muy cerca ella. El deseo o, si ustedes quieren, el sueño, se sobrepone a los cálculos de los geógrafos y, de paso, modela el lenguaje: durante siglos la Corona promulga Leyes de Indias, convoca a su Consejo de Indias y aún hoy nos hacemos un lío para distinguir los indios de la India de los indios americanos. Es inevitable pensar que la idea del paso austral de la China a la India pesara sobre el nombre de Mar del Sur que Balboa impuso al Océano descubierto. En este nombre, América sigue siendo una suerte de fantasma, de delgado paso entre los mares, aunque a la postre, al cabo de unas décadas, el mismo hecho del descubrimiento del Pacífico terminara por configurar a ese fantasma en un ser real.
La alucinante historia de la violencia y las penurias sufridas e infligidas por Balboa, marchando entre los manglares y las montañas, lanzando su pólvora y sus perros sobre los indígenas, “tomando posesión del mar” metido en él hasta la cintura en una escena que oscila entre lo ridículo y lo sublime, muriendo al fin decapitado, toda aquella pesadilla invita a la reflexión sobre el oro, el oro “que nos hace estar a todos fuera de sentido”*. Más allá de los motivos de Balboa y de los desesperados que lo acompañaban, más allá de la competencia de poder de los reinos de España y Portugal, el oro aparece cargado de un plus: es otra vez, como el paso del sur, un sueño, el sueño español de prolongar su Edad Media en los siglos por venir. Si el descubrimiento de América que Colón inicia y Balboa sin saberlo completa abrió paso a la Edad Moderna, no lo hizo de un modo uniforme: para España, que venía de terminar la guerra al moro, significó la posibilidad de seguir siendo unos siglos más una nación guerrera, una nación en la que el comercio y la industria eran incompatibles con la nobleza, aún con esa pobre nobleza que era la hidalguía. La España que el oro americano prolonga fluyendo desde América hasta la Europa protocapitalista es la España del Quijote, una nación envuelta en una ensoñación arcaizante. Las expresiones de ese sueño van desde la noble locura del hidalgo hasta la Disneylandia pseudomedieval de Cáceres, una ciudad donde los indianos se construyen palacios de muros espesos como fortalezas militares, ya no para defenderse de nadie sino para darse el gusto.
Un gusto caro: había de pagarlo, a la larga, la propia España, entrando a la modernidad tardía y desacompasadamente*.
En una versión especular, pero curiosamente coincidente con este quedar “fuera de sentido” el príncipe Panquiaco habla de la “ceguera y locura” que el oro genera en la mente de los españoles. Cuando estos, tras recibir unos 1250 kilos de oro de regalo de su padre el rey, empiezan a reñir por el reparto. Panquiaco se da un puñetazo en el pecho, derriba la balanza en que estaban pesando el oro y da uno de los más hermosos discursos que tengamos en la historia de Indias: “Si yo supiera, cristianos, que sobre mi oro habíades de reñir, no vos lo diera, ca soy amigo de toda paz y concordia. Maravíllome de vuestra ceguera y locura, que deshacéis las joyas bien labradas por hacer de ellas palillos, y que siendo tan amigos riñáis por cosa vil y poca. Más os valiera estar en vuestra tierra, que tan lejos de aquí está, si hay tan sabia y pulida gente como afirmáis, que no venir a reñir en la ajena, donde vivimos contentos los groseros y bárbaros hombres que llamáis. Mas empero, si tanta gana de oro tenéis, que desasoseguéis y aun matéis los que lo tienen, yo os mostraré una tierra donde os hartéis de ello”. Este es el punto de la historia, tal como la narra López de Gómara, en que Balboa recibe la noticia de “otro mar” donde viven gentes riquísimas en oro. Es sugestivo que la noticia haya surgido así, del ataque de ira de Panquiaco, que quizás a esa altura solo quería enviarlos más allá de su propia tierra. Por otra parte, habrá que esperar unas cuantas décadas hasta que las mejores cabezas de Europa, como Montaigne, introduzcan la discusión acerca de qué es pulimiento y civilización y que es ser bárbaro y grosero (cfr. Jean Starobinski, Remedio en el mal, Madrid, La Balsa de la Medusa, 2000).

lunes, 16 de septiembre de 2013

Un mártir del credo racionalista...

Narendra Dabholkar, activista de la ciencia en una India supersticiosa

Promovió el pensamiento científico ante las tradiciones dañinas para la gente

 Nueva Delhi 30 AGO 2013 - El País, Madrid, España
El activista Narendra Dabholkar, en 2008. / ASSOCIATED PRESS
Narendra Dabholkar, reconocido activista contra la superstición y la magia negra en India, fue asesinado. La mañana del pasado 20 de agosto el racionalista, de 67 años, paseaba por la ciudad de Pune, la ciudad más rica y cosmopolita en el Estado de Maharastra después de Bombay, al oeste del país. Fue entonces cuando varias balas disparadas por dos hombres desde una motocicleta alcanzaron su espalda y cuello. Irónicamente su cuerpo quedó cerca de un templo, tendido en un charco de sangre. El Gobierno apuntó indirectamente a los grupos radicales que lo tachaban de antihinduista por su trabajo de más de dos décadas promoviendo un pensamiento científico y crítico y oponerse a “las dañinas supersticiones que explotan a la gente”.
Fue muy triste para quienes lo conocían, pero no era tan sorpresivo. “Él y todos sabíamos que corría el riesgo de ser asesinado por su trabajo. A algunos no les convenía que él se opusiera a que siguieran engañando a miles y miles de personas”, explica por teléfono Purushottam Patil, que lo conocía desde hace 30 años.
Dabholkar escribió el proyecto de ley que pedía acción legal contra los santones que extorsionen a la gente con magia negra o vudú, que aseguran ser encarnaciones de dioses, tener poderes divinos o capacidad para curar diferentes males. Este proyecto de ley, que es el primero de este tipo en India, lleva pendiente ocho años. Pero al día siguiente de la muerte de Dabholkar el Gobierno del Estado se apresuró a pasar una ordenanza para prohibir los rituales y la magia negra, que todavía tiene que ser aprobada por el Parlamento.
La muerte del activista fue comparada con la del Mahatma Gandhi, padre de la nación. “De la misma forma que la voz de Gandhi fue reprimida, los puntos de vista y poder de Dabholkar fueron asesinados por gente que no está de acuerdo”, declaró el gobernador de Maharastra, Prithviraj Chavan, a pesar de que el activista lo había criticado recientemente en una rueda de prensa por no apresurar la legislación.
Su muerte representa un duro golpe para el racionalismo y para todos los que quieren un cambio progresista en India. La gente salió a manifestarse de forma espontánea tras su asesinato y fue convocada una huelga en el Estado. Incluso grupos de los que se oponían al trabajo de Dabholkar hicieron públicos sus comunicados en los que manifestaban conmoción y que, aunque estaban en desacuerdo con sus pensamientos ateístas, “su oposición es de carácter democrático y en base a la ley”.
Dabholkar estudió medicina y la ejerció a tiempo completo durante una década, pero con el tiempo quiso dedicarse a otras causas sociales. Sin embargo, seguía atendiendo a gente pobre de forma gratuita y muchas veces también les daba dinero para que compraran sus medicinas. Escribía y editaba una revista contra la superstición. Fundó la Maharashtra Andhashraddha Nirmoolan Samiti, (el comité para la erradicación de la fe ciega) que tiene unas 200 filiales en tres Estados de India. Pero también trabajó con pasión para muchas otras causas, entre ellas la aceptación de los matrimonios entre personas de diferentes castas y la conservación del medio ambiente.
Por eso su familia decidió no tirar sus cenizas en un río, como es la tradición. Durante su vida trató de convencer a la gente para que detuvieran este tipo de práctica porque contamina el agua. Sus cenizas serán esparcidas en su casa de campo, donde su mujer cultiva frutas y flores de manera orgánica.

Tiempos tormentosos en la India

La economía disipa los sueños de superpotencia de la India

 Nueva Delhi 3 SEP 2013 - El País, Madrid, España
Varias personas indias caminan junto a un símbolo de la divisa nacional, rupia, dibujada en la arena por el artista Sudarshan Pattnaik en la playa de Puri. EFE/Archivo / EFE

La India no se preguntaba si se convertiría en una superpotencia sino cuándo ante un futuro que se presentaba lleno de promesas: unas expectativas que ahora se disipan ante el enfriamiento de la economía y la caída de la rupia.
El crecimiento del país asiático se ralentizó al 4,4 % en el segundo trimestre del año, el ritmo trimestral más bajo desde 2009, y lejos del 9,5 % del mismo periodo de 2010.
Ese mismo año el presidente estadounidense, Barak Obama, y el primer ministro británico, David Cameron, trataban de seducir a la India en visitas llenas de grandes alabanzas: buscaban compartir la prosperidad de un país que planeaba inversiones millonarias en infraestructuras y armamento, entre otros sectores.
Mientras Occidente se hundía en la mayor crisis económica en décadas y el futuro europeo y estadounidense se oscurecía, la India se enfrentaba a un futuro brillante tras dos décadas creciendo a una media de 7 %, solo por detrás de China.
Pero la conversación nacional de la India ha pasado de discutir el futuro con optimismo a recordar el pasado con pesimismo.
El enfriamiento de la economía ha revivido la crisis de 1991 cuando el país asiático contaba con solo dos semanas de reservas de dólares y se vio obligado a abrir su economía a cambio de créditos del Fondo Monetario Internacional.
Las circunstancias de la India son más sólidas que en los años 90, algo que el primer ministro Manmohan Singh se apresuró a recordar en el Parlamento cuando afirmó recientemente que el país tiene reservas de dólares para seis meses.
Pero la tercera economía asiática -tras China y Japón- se enfrenta a su peor situación económica en dos décadas.
La rupia ha registrado continuos mínimos históricos frente al dólar en los últimos meses -ha llegado a perder un 20 % desde enero-, lo que ha empujado al déficit por cuenta corriente al 4,8 % y la inflación al 5,8 %.
La caída de su divisa es en parte consecuencia de la decisión de la Reserva Federal de poner fin al plan de estímulo monetario con la compra de Bonos del Tesoro, medida que ha llevado a los inversores a retirarse de las economías emergentes.
Esta medida también ha perjudicado a otras economías emergentes como Indonesia y Brasil, cuyas divisas también se han devaluado en los últimos meses.
Pero la pérdida de valor de la rupia, la moneda que más se ha depreciado frente al dólar, también refleja desconfianza en una economía que ha pasado de crecer a un 8 % de media en la última década a un 5 % en el último año fiscal que acabó en marzo de 2013.
La ralentización de la economía se explica con la caída de las manufacturas y el estancamiento de la industria y solo crece la agricultura, que representa menos de un 20 % del Producto Interior Bruto.
Algunos analistas señalan a Singh, padre de las reformas económicas de 1991 como ministro de Finanzas, por no tomar medidas liberalizadoras, no mejorar las terribles infraestructuras y llevar a cabo caros proyectos sociales.
"El Gobierno de Singh no ha aprovechado buena parte de la última década para asentar las bases para el crecimiento futuro", dijo a Efe el analista Nitin Pai, quien añadió que "los problemas de la economía india son locales".
Las indecisiones del Gobierno también han creado incertidumbre en torno al país asiático.
Hace dos años la India permitió la inversión exterior en supermercados y grandes superficies, una decisión que esperaban empresas como Walmart e Ikea.
El Gobierno revocó la medida para poco después volver a dar el visto bueno pero exigió a las compañías inversiones en infraestructuras y que un 30 % de sus productos fuesen locales.
A día de hoy ninguna multinacional del sector minorista está presente en la India, que esperaba que éstas modernizasen la infraestructura y la agricultura, de la que todavía depende dos tercios de los 1.200 millones de indios.
Y es que el crecimiento ha creado poco empleo en el país, que no ha seguido el modelo de producir manufacturas para la exportación como otros países asiáticos cuando salían de la pobreza como Corea del Sur, Japón o China.

Un MIT-boy, profesor de Chicago, en la mira pública

El visionario Raghuram Rajan es el nuevo gobernador del banco central indio

 Nueva Delhi 4 SEP 2013 - El País, Madrid, España
El nuevo gobernador del Banco de Reservas de la India (RBI), Raghuram Rajan (L), y el saliente, Duvvuri Subbarao (R), se funden en un abrazo tras su conocerse su nombramiento en una ceremonia celebrada en las oficinas principales del RBI en Bombay, la India. / EFE

El reputado economista Raghuram Rajan, conocido por predecir la crisis financiera global, tomó hoy posesión como gobernador del banco central de la India (RBI) en medio de una difícil situación económica y en el mercado de valores y divisas del país.
Rajan, de 50 años y ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), asumió el puesto en una ceremonia en la sede de la institución bancaria en la ciudad portuaria de Bombay de manos de su predecesor Duvvuri Subbarao, según los medios locales.
El nuevo gobernador deberá tomar medidas para frenar la caída libre de la rupia, que desde principios de mayo se ha depreciado más de un 20 % respecto al dólar.
También preocupa mucho en el gigante asiático la renqueante marcha de la economía, en notable desaceleración: el PIB aumentó en el último trimestre solo un 4,4 %, la peor marca en una década.
Nacido en Bhopal e hijo de un diplomático, Rajan se formó en los Institutos de Tecnología de Nueva Delhi y Massachusetts (EEUU) y ocupó el puesto de asesor y economista jefe del Fondo Monetario Internacional entre 2003 y 2006.
El economista, autor del libro "Grietas del sistema: Por qué la economía mundial sigue amenazada", es un prestigioso académico que en 2005 advirtió de que el modelo financiero podía provocar una grave crisis mundial, algo que sucedió tres años después.
"En caso (de recesión), es posible que las pérdidas que surgen de una catástrofe financiera no puedan ser asumidas en su totalidad por las generaciones actuales y deban ser compartidas con las generaciones futuras", sentenció entonces Rajan.
El economista "con encanto de estrella de rock", como lo han definido numerosos analistas, regresó a su India natal tras la llamada del primer ministro indio, Manmohan Singh, para ejercer como asesor económico del Ministerio de Finanzas durante el último año.
En los informes sobre la India redactados por Rajan durante ese periodo, el "visionario" economista, conocido por su franqueza, pareció mostrar cierto optimismo ante la evolución de la situación económica en el gigante asiático.
"Son tiempos difíciles para la India (...), pero con buenas políticas saldrá más fortalecida. La desaceleración es una llamada de atención para incrementar la cadencia de las reformas", dijo en febrero el por entonces consejero del Gobierno indio.
Sin embargo, en sus declaraciones previas a ocupar el cargo de gobernador del RBI, Rajan manifestó con prudencia que "no hay una varita mágica" para salir de la frágil situación económica que atraviesa la India.
"Tenemos ideas suficientes, pero falta mucho por hacer. Hay retos en la economía y (aunque las mejoras) no llegarán de inmediato, (...) nos aseguraremos de que haya mejoras diarias", sentenció Rajan, según recoge la agencia local PTI.
Los medios de comunicación indios remarcaron esperanzados el "buen recibimiento" que ha hecho la Bolsa de Bombay a la llegada de Rajan al RBI, cuyo principal selectivo registró hoy una subida del 1,83 % a la conclusión de la jornada tras semanas de bajadas habituales.

Se rompe otra barrera...

Críticas racistas a la nueva Miss América

Nina Davuluri, de origen indio, se corona como la más bella de Estados Unidos

Las redes sociales arden con comentarios llenos de prejuicios contra su ascendencia extranjera

 Nueva York 16 SEP 2013 - El País, Madrid, España
ATLAs
Nina Davuluri es la mujer más bella de Estados Unidos. Así lo consideróel jurado del último certamen de Miss America, celebrado la pasada noche en una Atlantic City que trata de olvidar el efecto devastador del huracán Sandy. Su coronación, sin embargo, fue acompañada de un verdadero ataque racista contra la joven en la redes sociales. Es la primera mujer de descendencia india en imponerse en el certamen. “Estamos haciendo historia”, dijo.
Davuluri, de 24 años, es original de Syracuse. La también Miss Nueva York hizo su puesta en escena al puro estilo Bollywood, sin ocultar sus orígenes. Comentó que quería ser doctora cuando terminara los estudios, como su padre, y se mostró en el examen muy segura de si misma cuando le preguntaron por la decisión de la presentadora Julie Chen recurrir a la cirugía para limar los rasgos de sus ojos. “Estoy en contra, aunque puede entenderlo”.
A las lágrimas de emoción y los abrazos con sus rivales, siguió nada más conocerse que era la ganadora una avalancha de tuits cuestionando su elección. Las preguntas de los jueces ya sirvieron para calentar el ambiente en las redes sociales. Pero el tono del ataque puso en evidencia como la raza sigue siendo un asunto controvertido en EE UU, pese a tener de presidente a un negro.
Miss América 2014, Nina Davuluri, baila al estilo Bollywood en el espectáculo de talentos del concurso. / MICHAEL LOCCISANO (AFP)
“¿Miss América? Quieres decir, ¿Miss Seven-Eleven?”, se podía en algunos de los tuits que siguieron al concurso, un chiste fácil que hace en referencia a la popular cadena de tiendas de conveniencia, cuyos locales suelen ser regentados por indios. Los que fueron más lejos la llamaban “Miss 11-S” y “Miss al-Qaeda”. Otros señalaban a los jueces del certamen de ser liberales y lamentaban que Theresa Vali no hubiera ganado porque defiende los valores tradicionales de EE UU.
Miss Kasas salió en la prueba de biquinis luciendo sus tatuajes de la Guardia Nacional. Otra dos americanas de origen asiático lograron colocarse entre las cinco finalistas: Crystal Lee (California) y Rebecca Yeh (Minnesota). La nueva Miss America ya fue objeto de polémica por unos comentarios que hizo sobre Mallory Hagan, la ganadora del anterior certamen, también de Nueva York.
Los ataques también sirvieron para poner de relieve la ignorancia de los autores de los comentarios. Davuluri no es musulmana, como respondieron otros tuiteros que salieron en defensa de la joven. Muchos señalaron también que el ejemplo de esta joven es otro más de que se puede lograr el sueño americano, una idea muy dañada por el fuerte golpe del derrumbe de Lehman Brothers hace justo cinco años.
Nina Davuluri es la segunda neoyorquina que se impone de manera consecutiva en el popular concurso de belleza. Hacía seis años que el certamen no se celebraba en Atlantic City. De momento mantuvo distancia ante la lluvia de comentarios racistas que inundaron Twitter. En su primer día de reinado tenía previsto acudir a Seaside Park y Seaside Heights, dos zonas en Nueva Jersey devastadas días atrás por un brutal incendio.
Esta no es la primera vez que el concurso está envuelto en polémica. En 2010, tras ser coronada Miss América, Rima Fakih se enfrentó a duras críticas por su ascendencia libanesa, ya que muchos no tardaron en relacionarla con el grupo terrorista Hezbolá. Lo mismo pasó en 1984, cuando la actriz, cantante y modelo Vanessa Williams se convirtió en la primera mujer negra que lograba en título de la más bella de Estados Unidos.