miércoles, 11 de junio de 2014

El encuentro de dos gigantes...

India y China comienzan el deshielo en su relación bilateral

El ministro de Exteriores chino se reúne con dirigentes indios para hablar de cooperación y comercio

 Pekín 8 JUN 2014 - El País, Madrid, España
El ministro chino de Exteriores junto al primer ministro indio. / AP
India y China, dos países vecinos enfrentados por una profunda desconfianza mutua, parecen haber comenzado el deshielo de sus relaciones tras la llegada al poder del primer ministro indio, Narendra Modi, del partido nacionalista hindú. La ministra de Exteriores indio, Sushma Swaraj, y su colega chino, Wang Yi, se reunieron ayer domingo en Nueva Delhi en una cita que el Ejecutivo de Modi ha descrito como "un comienzo productivo" para la nueva relación. Ambos países tienen interés para que las conversaciones sean fructíferas: India quiere reducir un déficit comercial de 40.000 millones de dólares (29.300 millones de euros) dentro de su programa para reactivar la economía nacional y China, inmersa en altercados territoriales marinos al sur y al este, busca estabilizar los lazos a su oeste. Aunque entre ambos se interpone la disputa sobre el trazado de la frontera común de 3.400 kilómetros entre Pekín y Nueva Delhi.
La visita de dos días de Wang a Nueva Delhi, que incluirá hoy lunes una reunión con Modi, representa el primer contacto de alto nivel entre los dos países desde la investidura del primer ministro indio. China quiere “consolidar" la "amistad actual" que hay entre ambos estados "y explorar una mayor cooperación”, según explicaba Wang en una entrevista que publicaba el domingo el diario indio The Hindu.
El portavoz de Exteriores indio, Syed Akbaruddin, aseguró en una rueda de prensa posterior a la cita entre ambos mandatarios que el diálogo había sido “productivo y constructivo”. “Desde nuestro punto de vista, este es un comienzo productivo entre el nuevo Gobierno de India y China”, agregó. A lo largo de este año habrá media docena de visitas ministeriales o de mayor rango.
Sigue la disputa sobre el trazado de la frontera común de 3.400 kilómetros
Los dos ministros hablaron, sobre todo, de comercio. El intercambio bilateral alcanza ya los 70.000 millones de dólares (51.300 millones de euros) y los dos Gobiernos aspiran a elevarlo a los 100.000 millones para 2015. Pero India arrastra un déficit comercial de 40.000 millones de dólares, frente a los 1.000 millones de hace apenas 12 años. Modi, que obtuvo una amplia victoria electoral debida en buena parte a sus promesas de relanzar la economía, quiere recortar ese déficit y ganar un mayor acceso a los mercados chinos.

Wang ha asegurado, en su entrevista a The Hindu, que el potencial de cooperación es “como un gran volcán que se prepara para una enorme erupción” y da la bienvenida a una entrada a los mercados chinos de las empresas indias más competitivas. Otra posibilidad es la inversión china en parques industriales indios.

Para ello, tendrá que vencer la enorme suspicacia reinante entre los dos países. El propio Modi advertía durante su campaña electoral sobre la “mentalidad expansionista” de China. Y su consejero de Seguridad Nacional, Ajit Doval –con quien el ministro chino también tiene previsto reunirse hoy– ha escrito en los últimos años que China ha apoyado con armas y dinero a grupos insurgentes en la frontera india.

Precisamente es la cuestión fronteriza la que más alimenta esa desconfianza. Ambos países ya libraron una guerra en 1962 por ella, en la que China se impuso con rotundidad.
La disputa se trató ayer en la conversación entre ambos ministros, y es posible que se aborde de nuevo en la reunión con Modi. Wang trató de restarle importancia, al declarar que “hay asuntos que no se pueden evitar, pero se pueden encontrar respuestas innovadoras”.
China tiene un gran interés en tender puentes con el nuevo gobierno indio. De hecho, el primer ministro chino, Li Keqiang, fue el primero en felicitar a Modi tras su triunfo. En juego están no sólo intereses comerciales, sino también geoestratégicos. Dado el tono cada vez más intenso de sus disputas territoriales en el mar del Sur de China y con Japón, Pekín necesita, cuando menos, una relación estable con el resto de sus vecinos. Un estrechamiento de los lazos entre India y Japón, por ejemplo, le dejaría en una incómoda pinza. E India –que mantiene un acuerdo petrolero con Vietnam– es también clave en uno de los proyectos estrella de la política exterior china, la 'Ruta Marítima de la Seda' que planteó Xi Jinping en su gira por el sureste asiático el otoño pasado.
Esa ruta busca aumentar la conexión –y la influencia– de China hacia mercados en el Índico, mediante el desarrollo de puertos e infraestructuras en países como Birmania, Bangladesh, Sri Lanka y naciones africanas. El apoyo de India, o al menos la neutralidad de ese país, y la estabilidad en el subcontinente son básicos para esa estrategia.

lunes, 14 de abril de 2014

Las tribulaciones de la mayor democracia del mundo...

Elecciones sin miedo en India

Un distrito organiza un gran despliegue de seguridad para proteger a los votantes de los ataques de una tigresa

 Bijnor 10 ABR 2014 - El País, Madrid, España
Una mujer vota en las elecciones indias este jueves. / MUKESH GUPTA (REUTERS)
Enormes trampas que parecen ratoneras, pero que tienen un cerdo de carnada. Un grupo de tiradores de dardos tranquilizadores. Decenas de funcionarios empleados en áreas forestales en alerta. Este es parte del operativo que se ha preparado en Bijnor, un distrito del norteño Estado de Uttar Pradesh (India), para proteger a los votantes de la reina del misterio, una tigresa que en diciembre desató la alarma entre la población. Desde entonces ha matado a siete personas, de las que se ha comido a dos casi enteras.
Bijnor, con 3,6 millones de habitantes, es uno de los distritos que eligieron este jueves a sus representantes en la tercera de las nueve fases de las elecciones a la Cámara baja. Unos comicios con 814 millones de electores, que duran desde el pasado lunes hasta el 12 de mayo y en los que el opositor Partido Bharatiya Janata (BJP) parte como claro favorito con Narendra Modi a la cabeza.
“Tengo miedo hasta de ir a trabajar a nuestro campo. Mi padre estaba trabajando allí cuando la tigresa lo atacó”, dice todavía consternado Krishna Kumar, de 16 años, el hijo de la penúltima víctima, que murió a finales de enero. Sus vecinos fueron a votar, pero todavía con temor. Pero no todos los vecinos de este distrito tienen el mismo miedo en vista de que los electores acudieron en masa a votar en el primer día grande de las maratonianas elecciones indias. El jueves se votaron 92 de los 543 escaños.
“Tengo más miedo de los políticos que de la tigresa: esos sí que pueden afectar a mi vida”, dice medio en broma medio en serio Abdul Salaam, un trabajador de la construcción. Como la gran mayoría de los musulmanes (el 13% en este país mayoritariamente hindú), Salaam dice que no votará por el favorito Modi. El candidato del partido nacionalista hindú BJP es muy polémico. A pesar de que durante sus mandatos al frente del Gobierno del Estado de Gujarat, la economía ha crecido aceleradamente, persisten los recelos por su inacción durante los graves enfrentamientos interreligiosos ocurridos allí en 2002 que acabaron con cientos de musulmanes muertos.
Las batallas comunales recientes más graves ocurrieron en Uttar Pradesh en septiembre pasado. Murieron más de 60 personas y otras 50.000 resultaron desplazadas, la mayoría musulmanes. Uttar Pradesh, que es el Estado más poblado de India y tiene 80 escaños, será definitivo en la lucha del BJP de Modi para derrotar al gobernante Partido del Congreso de Rahul Gandhi. Aunque el cachorro de la dinastía Gandhi no ha sido proclamado oficialmente cabeza de lista, se da por hecho que sería el primer ministro de ganar las elecciones su partido.
Pushpender Singh, un estudiante de economía de 22 años, vota por primera vez en estas elecciones, como 100 millones de indios que cumplieron la mayoría de edad en los últimos cinco años. Explica que lo que los jóvenes buscan es tener empleo, que mejoren las carreteras y que disminuya la pobreza. Uttar Pradesh es uno de los Estados más pobres de India y aquí ha calado la promesa de desarrollo económico de Modi, que ha atraído mucha industria e inversión extranjera a Gujarat. El Partido del Congreso ha prometido pensiones para los ancianos y los discapacitados, sanidad universal y vivienda para todas las familias por debajo del umbral de la pobreza.
Las elecciones se celebran en nueve fases por motivos de logística y seguridad. En los colegios se pueden ver fuertes dispositivos de policías y militares. En la madrugada de ayer ocurrió el primer incidente durante los comicios: dos soldados murieron por la explosión de una mina en Bihar, un Estado con fuerte presencia de la guerrilla maoísta.
Pero en Uttar Pradesh hasta ahora todo marcha con normalidad. Los indios acuden a votar orgullosos de tener la democracia más grande del mundo. Poorva Singh, de 20 años, revela que en su primera vez votó por el partido que le pareció que ayudaría a mejorar la situación de la mujer, un tema muy sensible en India desde diciembre de 2012, cuando una universitaria murió tras ser violada por un grupo de hombres en un autobús en Nueva Delhi.
La tigresa, denominada la reina del misterio por su facilidad para matar y escapar, no le infunde ningún miedo. “Es algo que pasa porque las personas hemos quitado el territorio a los animales. Pero son accidentes aislados. Tenemos otras preocupaciones más graves”, recalca.

Una introducción al subcontinente indio

India crece por la noche

Un caso de éxito privado y fracaso público, la vecindad con China le da importancia geopolítica

 11 ABR 2014 - El País, Madrid, España
1.240 millones de habitantes, seis veces y media la extensión de España, encajonados entre la cordillera más alta del mundo, el Himalaya, y el oceáno Índico; demasiado diverso para hablar con una sola voz, muy regionalizado, muy joven: el 50% de la población tiene menos de 26 años. India, la primera democracia del mundo. Sus 815 millones de electores, la suma de la población de Europa y Estados Unidos, comenzaron a votar el pasado lunes y lo seguirán haciendo hasta el 12 de mayo. Churchill, protagonista del imperio británico que colonizó la India, decía que este país es solo un término geográfico.
Puntal del mundo emergente, India mezcla la modernidad, el software más avanzado de los campus tecnológicos de Bangalore, donde las grandes multinacionales externalizan sus servicios, con un sistema social jerarquizado de castas y la miseria más aguda. Los votantes se sienten frustrados por el Gobierno central de Nueva Delhi, que no resuelve el acceso a una buena educación y sanidad para todos, y es lento en sacar a flote al sector más oprimido de la población, aunque 140 millones de pobres extremos han abandonado esa categoría en la última década. En India la venalidad es rampante: el negocio de los políticos es la corrupción.
El voto se compra regularmente, a menudo simplemente con el reparto gratuito de alcohol el día de la votación. Hace solo un lustro, India era un país de moda que crecía al 9%, sinónimo de modernidad y vitalidad. La economía ha reducido su crecimiento a un 5%. La burocracia y el intervencionismo agostan a la iniciativa privada. Las violaciones de mujeres ofrecen una imagen penosa del país. El Tribunal Supremo ha restaurado una ley colonial para criminalizar la homosexualidad.
Se extiende la idea de una India interrumpida, un gigante que tropieza. Y un hartazgo de la dinastía política gobernante de los Nehru / Ghandi, el partido del Congreso, laico, que según las encuestas perderá el poder. Previsiblemente en beneficio del BJP, el partido nacionalista hindú y de su polémico líder Narendra Modi. Pesa sobre él la acusación, nunca probada judicialmente, de haber atizado el odio étnico de los hindúes hacia los musulmanes (un 13% de la población) en pogromos que provocaron la muerte de cientos de musulmanes en 2002. Promete empleo para la enorme bolsa de jóvenes que cada año se agolpan a las puertas del mercado laboral.
India no es un jugador mundial, posee armas nucleares, y mantiene su viejo no alineamiento, equilibrando sus relaciones con Estados Unidos y Rusia. Su vecindad con China le concede una enorme importancia geopolítica de contrapeso en el orden internacional, mientras que sus fronteras con Pakistán, también una nación atómica, son fuente de fricción. Pakistán es solo un enemigo, China es el adversario, dicen en India. A diferencia de China, un país con un Estado fuerte y una sociedad débil, India es un caso de éxito privado y fracaso público. Se dice que India crece por la noche… cuando el Gobierno duerme, la Italia de Asia.
fgbasterra@gmail.com

jueves, 13 de febrero de 2014

La India, cuarto mercado de carros en el mundo

El ‘Bollywood’ del automóvil

India se convertirá en el cuarto mercado mundial

En 2013 se vendieron 2,3 millones de coches y en 2020 se espera llegar a los nueve

Las marcas occidentales anuncian modelos específicos para seducir a las nuevas clases medias

Renault presenta el Kwid, un minitodoterreno futurista, y Ford el Figo, una pequeña berlina

 Nueva Delhi 6 FEB 2014 - El País, Madrid, España
Renault Kwid, en el Salón de Nueva Delhi / M. G. B.
Nueve millones de coches en juego y cada vez más actores peleando por hacerse un hueco en el complicado entramado del Bollywood del automóvil. Y de fondo, como decorado, el Salón de Nueva Delhi, peculiar escenario del casting en el que los aspirantes muestran sus méritos para ganarse los mejores papeles del reparto en una encarnizada batalla que no ha hecho más que empezar.
El mercado indio cayó 300.000 unidades en 2013, desde 2,6 millones a 2,3, y aun así, casi cuadruplicó las ventas del mercado español del año pasado. La bajada se interpreta sin dramatismo, más bien como un pequeño descanso previo al asalto de la barrera de los tres millones. Este objetivo podría alcanzarse en 2015 y solo sería una estación de paso si se cumplen las previsiones de algunos expertos, que anuncian un crecimiento exponencial hasta los nueve millones de unidades en 2020.
India se postula como cuarto mercado mundial en la próxima década, solo por detrás de ChinaEE UU y Japón. Así que ningún fabricante de automóviles se puede permitir el lujo de perder su oportunidad. Hasta ahora, los protagonistas principales de esta película de éxito son la alianza indio-japonesa formada por Maruti y Suzuki, que dominan desde hace décadas y concentran casi un 45% de las ventas. El éxito de sus coches pequeños, con una variada gama de modelos de menos de cuatro metros de longitud (por encima de este tamaño el impuesto de los automóviles pasa del 12% al 24%,, a lo que hay que sumar después un IVA del 10 al 20% según cada estado) muestra el camino a los recién llegados. De hecho, el pequeño Suzuki Alto, que se vende desde unos 2.500 euros, es el líder de ventas en India con 250.000 unidades y su hermano el Swift, más grande y caro, suma otras 220.000 unidades. Entre los dos, copan el 20,4% del mercado.
La única alternativa consistente a tan aplastante dominio viene de los coreanos de Hyundai, que tienen ya un 15,4% del mercado y presentan en Nueva Delhi el Xcent, la versión larga con maletero separado delcoche de ciudad i10 que se vende en Europa.
Renault Kwid.
Las demás marcas se reparten papeles secundarios, aunque algunas con aspiraciones justificadas. Es el caso de Renault (2,6% de cuota y noveno puesto en el mercado), que está triunfando con el Dacia Duster, el todoterreno económico que fabrica en india y vende allí con el escudo de la marca del rombo (a diferencia de en Europa) y el marchamo de haber sido Coche del Año en India en 2013. La casa francesa protagoniza la muestra de Nueva Delhi desvelando un sugerente todoterreno de bolsillo denominado Kwid, con apenas 3,61 metros de largo, que se muestra como prototipo y sorprende por su vanguardismo estético. Ha sido diseñado por un equipo multinacional y destaca por su imagen futurista. La originalidad se mantiene también en el interior, con una configuración de 1+2+2 asientos, que sitúa al conductor en el centro, por delante de los dos pasajeros de los lados y escoltado por otras dos plazas atrás. Aparte de su creativa presentación, equipa un motor 1.2 turbo de gasolina y 120 CV con cambio automático de seis marchas y doble embrague EDC, aunque está ya preparado para alojar un motor eléctrico y sus correspondientes baterías.
VW Taigun.
La propuesta de Volkswagen (2,5 % de cuota y décimo puesto en ventas) es el Taigun, un Tiguan en miniatura de 3,99 metros de longitud que se muestra también como prototipo y evoluciona al coche concepto presentado en el pasado Salón de Sao Paulo, ahora con una imagen más cercana al futuro modelo de serie, según el fabricante. Incorpora una nueva mecánica 1.0 turbo de la marca con tres cilindros e inyección directa, y rinde 110 CV. Pero como destaca por su ligereza -pesa solo 998 kilos- ofrece un rendimiento notable para su potencia: acelera de 0 a 100 km/h en 9,2 segundos, alcanza 186 km/h y anuncia un consumo medio de tan solo 4,7 litros.
Tata Bolt / M. G. B.
La alternativa de Ford (3,2% de mercado y séptimo puesto) es el Figo, un prototipo con base Fiesta que añade un maletero separado para cumplir la hoja de ruta de la silueta más valorada en los países emergentes.
Por lo demás, hay que destacar al Bolt, el estreno de Tata, otro de los actores locales (5,7% y cuarto lugar en ventas, por detrás de Toyota y su 5,9%), aunque en horas bajas por el fracaso del Nano, el coche de los 1.000 dólares que se empezó vendiendo en India por 1.150 y va ya por los 2.300 acumulando caídas de ventas: ha pasado de 80.000 unidades en 2012 a 20.000 en 2013. El Bolt es la nueva generación del Vista, un utilitario que también se vende en España, y aparte de mostrar una línea más actual y acabados mejorados, cuenta también con una versión con maletero aparte, como demanda el mercado indio. Y es noticia también el lanzamiento de Datsun, la nueva marca low cost de Nissan, que presenta aquí el Go, un urbanita económico que será su primera propuesta y se venderá de momento solo en India e Indonesia.